FASES DEL ENFOQUE STEAM INTEGRADAS CON LA BIOMIMESIS Y LA ECOSOFIA EN EL PROYECTO
1. Exploración del territorio y el servicio social ambiental comunitario
La educación ambiental se
interioriza cuando el estudiante tiene la oportunidad de explorar e identificar
los beneficios de su territorio, para reconocer sus componentes y los factores
que lo alteran usando herramientas como la cartografía social y la observación
activa. Freire (1997) considera que “el punto de partida de la educación debe
ser el conocimiento del contexto vivido”. Así, los estudiantes reconocen su
relación con el humedal, el Bosque Urbano de Bosa y las rondas del río Tunjuelo
y Bogotá, fortaleciendo su sentido de apropiación con el territorio
participando en actividades que favorezcan su recuperación.
2. Diseño e implementación de
proyectos pedagógicos integrados
La integración de saberes desde
el campo científico, los ancestrales y los intrínsecos han permitido que se dé
la oportunidad de desarrollar el proyecto con una visión STEM desde una mirada
holística. Como lo indica Edgar Morin (1999), “es necesario enseñar la
condición humana en su complejidad, integrando los saberes dispersos”. Esta
fase permite resignificar espacios como la huerta escolar desde prácticas
agroecológicas, desarrollando habilidades prácticas, reflexivas y
colaborativas.
La biomímesis, como plantea Janine Benyus (2002), busca “imitar la sabiduría de la naturaleza no para dominarla, sino para aprender a convivir en armonía con ella”, y es aplicada en el diseño de la huerta. La construcción de hoteles de insectos, diseño de compostera, asociación de cultivos alusivos a creencias ancestrales, cultivo de plantas nativas y polinizadoras.
3. Proyección territorial:
corredor biológico
En esta etapa se encamina a
mejorar la cobertura vegetal a través de un corredor biológico, propuesta que
se liga al principio de la ecología profunda propuesto por Naess (1989), donde
“el bienestar de los seres humanos está interrelacionado con el bienestar del
entorno natural”. Al consolidar un corredor ecológico urbano, los estudiantes
asumen un rol activo en la restauración ecológica y la conectividad biológica
de su territorio.
4. Evaluación continua formativa
y su sistematización
Siguiendo a Fals Borda (1985), se
concibe la evaluación como un proceso participativo y de transformación
colectiva. La sistematización permite “rescatar la memoria de la práctica para
resignificarla, reconstruirla y proyectarla” (Jara, 2006), a través de
bitácoras, presentaciones, evaluaciones y evidencias tangibles como el jardín
biodiverso, los hoteles de insectos y la participación en competencias
distritales como las Olimpiadas STEM, donde se destacó la participación de los
estudiantes al llegar a la final en el 2023 y obtener el tercer lugar en el
2024. Además de ser reconocida como innovación pedagógica al ser un ejemplo
diferente en el ejercicio de huertas urbanas al trascender y crear tejido
social en su localidad.
Conclusión metodológica con
sentido filosófico
Este modelo metodológico potencia
una educación integral, ecosófica y crítica, en la que el sujeto transforma su
realidad al tiempo que se transforma a sí mismo. Como dice Vázquez Medel
(2013), “no basta con conocer, es necesario sentir y comprometerse desde una
ética del cuidado, una estética de la vida y una política del nosotros”. En
INSECTIVATE, cada estudiante se convierte en un líder ambiental, cultivando
saberes para la vida, la comunidad y el planeta.




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